Y esta noche no creí que regresara. Me senté a la mesa a esperar, sabiendo que la luna y el frío de afuera no eran lo más conveniente para el momento. Las letras se amontonaban en mi cabeza, todo quería salir, en todas las formas, colores y tonos posibles, las ideas se revolvían mientras giraba el remolino en la taza de café. La escoba me miraba esperando que le pusiera atención, que hace tiempo que requería ser usada. Pero no, hoy no. Hoy todo está en la mesa... en ese rompecabezas que tengo que armar, en cada pieza que quiero asegurar que esté en su lugar, en esa imagen que quiero ver completa. Y el lugar de en frente está vacío, y verlo me trae recuerdos, y me hace pensar en que alguna vez estuvo ocupado con personas muy queridas, y hoy quisiera ver a algunas de ellas ahí, tengo tanto aquí que no quiero guardarlo sólo para mí, pero no, simplemente no están, ni estarán.
Heme aquí, dándome cuenta de que el largo tiempo que hay de este instante a julio parece ser tan corto en estos momentos. Hay tantas cosas que lo quieren ocupar, que debo pensar la estrategia para acomodarlas todas. Y aquí está, y se escurre gota a gota tal como el agua en la llave del fregadero, que también me recuerda que está lleno de trastes cuando debería estar vacío. Vacío... No, no creí que regresara... Y hoy que toca a mi puerta, me declaro en guerra contra él. Tú ya no entras en este cuarto, ni en mi mente, ni en mi corazón. Hoy todo está lleno con planes, con letras, con ideas, con recuerdos, con los días que están por venir, pero no, contigo no.
AZ


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