martes, 15 de noviembre de 2022

Secas


Polvo de estrellas, luces y movimiento. 

No he de ser nada, ni quietud.

Cada mañana escucho el silencio, 

y no hay nada.

Porque el vacío está lleno.

De cantos de aves,

un aire que sopla y de rojos rayos que abrazan.

De suelos con una quietud llena de movimiento. 

Nostalgia viajera.

La de mis átomos que han ido vagando,

armando y desarmando, 

rompiendo y construyendo,

desmoronándose y volviendo a empezar.

Hace falta una mañana fría y seca,

para abrir a borbotones y reflejar el azul de la luz.

Para tener blancas nevadas colgando de las ramas.

Y al anochecer cerrar para siempre en el silencio. 

Nada, no he de ser nada, ni quietud.

AZ