Y ese día se quedaron atrás varias cosas.
Extrañamente la vida sabe cuándo debemos dejar caer parte de lo que cargamos a cuestas, y ese era un buen día para hacerlo, porque la cuesta empinada por la que empezábamos a correr era sólo el principio de una prolongada pendiente que habrá que subir.
Extrañamente soltar lo que cargamos puede resultar más complicado de lo que parece, el corazón queda un poco hueco, y se siente frío. Pero a veces uno no sabe que el corazón necesita estar entumecido por ese frío para resistir futuros golpes cercanos.
Extrañamente la vida crea jugadas inesperadas, hechos que pueden cambiar completamente los planes de un día a otro, que nos aprisionan, o nos liberan, que nos hacen dudar o aclarar aquello que realmente queremos, o nos confunden un poco más.
Hoy. Hoy este corazón está así. Congelado. Vacío. Contrariado. Temeroso y valiente a la vez.
Entrenándose para latir con fuerza ante la subida que ya comenzamos.
AZ


No hay comentarios:
Publicar un comentario