Resulta que en el 2008, entre los días 20 y 21 de febrero hubo un eclipse lunar, que por supuesto no me perdí. Me pasé un par de horas viendo el eclipse desde todos los ángulos posibles: azotea, ventana, jardín. Por esos días me encontraba con ganas de olvidar algunas cosas y decidí que cuando la luna volviera a aparecer, todo se habría ido. A veces usar símbolos ayuda. Y esta vez sirvió de mucho. Y además nos trajo un nuevo panorama.
A veces parece que la oscuridad lo ocupa todo,
y resulta que es sólo una sombra que se interpone.
Si dejamos que el tiempo corra y todo siga girando,
después de un rato la luz nos vuelve a iluminar.
Seguro :)
AZ


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